Síndrome de Sensibilidad Central. V. Sensibilidad Química Múltiple (SQM), Hiperelectrosensibilidad (EHS).

Los Canarios de la mina….

«Un canario de la mina, así me denominaba a mí misma cuando a últimos de 2010, explotó este síndrome en mi cuerpo y durante cinco años estuve aislada como una mujer burbuja: sobrevivía aislada, dolorida, cada vez más débil, como los canarios de la mina usados hace años por los mineros para detectar los gases tóxicos en la mina. Cuando los pájaros morían, para los mineros era la señal de salir de su puesto de trabajo y así no morir asfixiados.»

SQM (Sensibilidad Química Múltiple). Reconocido en España en 2014 como “Alergia a Sustancias Sintéticas” usadas en y por todo el mundo, y que a los afectados, aunque en mínimas cantidades aceptables para los demás, los incapacita para poder salir de sus casas, teniendo que usar mascarillas de alta protección química para salir a la calle, incluso a tener que llevarlas puestas dentro de sus casas si el aislamiento se ha roto, perciben en su casa el olor a detergentes de sus vecinos, de sus colonias, geles, bebidas con alcohol, alimentos artificiales, bebidas.

También son sensibles a los herbicidas de los parques, cuando se vive en un pueblo o entorno rural pasa igual con el uso de pesticidas, herbicidas y todos los “…cidas” que realmente se utilizan exageradamente.

Todo esto hace que se debiliten e intensifiquen los síntomas señalados arriba de fibromialgia, SFC, la SQM produce asma: se cierran la garganta y los alvéolos pulmonares haciendo que te duelan los pulmones, tu ritmo cardiaco se acelera, a veces pierdes la visión, sientes que te vas a morir en cualquier momento, nadie te entiende, claro que tú tampoco te entiendes o no comprendes que te está pasando cuando antes usabas todos estos productos y te sentías bien, y de repente un día ya no te encuentras bien aunque esto haya ido ocurriendo poco a poco, sin darte cuenta te has ido alejando de todo, vas siendo consciente de lo que te pasa, vas a trabajar en la oficina, en la residencia geriátrica, según entras, te pican los ojos y la piel, te quedas afónica, vomitas y llega un día que ya no puedes respirar. Convirtiéndote en eso que llaman “persona burbuja” o más romántico “los canarios de la mina”.

Tu vida se desmorona, te alejas de todo y de todos, ellos también por miedo a ocasionarte una crisis como en mi caso y en los muchos afectados que conozco. Tienes la sensación de que ya no sirves para nada; tu familia, a esa que siempre has ayudado, de la que te has responsabilizado, cuidado y dejado tu vida por ella, se aparta. “Estás loca”, te dicen, tu pareja te dice que te quiere, aunque se va (no es mi caso, siempre pude contar con él, hasta en momentos en los que yo ya ni contaba conmigo). La vida se vuelve un castigo que no entiendes, tu sentimiento de culpa y de culpar a los demás crece cada día.

¿Qué he hecho para merecer esto? Te preguntas cuando despiertas por la mañana, “por qué no me muero, si esto ya dejó de ser vida”, “con todo lo que yo he hecho por los demás, por qué ni me miran”, “yo haría lo que fuera y además ya lo he hecho, por qué los demás no lo hacen”… los sentimientos de suicidio crecen.

Cinco años estuve en mi burbuja hasta el día que decidí quitarme la vida cuando apareció un ángel que me llamó y me dijo:

“Oye tía, que me han dicho que andas chunga, que te quieres ir de este plano. Me han dado tu teléfono, yo estaba como tú, y ostras tía, me he curado. Sí tía, con unos vídeos de un tal Corbera. No sé qué pasó, los vi, se llama Bioneuroemoción, y aquí estoy, voy en bici por Barcelona, ya no uso la silla de ruedas y, es más, no llevo mascarilla. ¡Eh, pero tú misma, si quieres te puedes tomar las pastillas y pirarte de este plano, o probar con los vídeos y poder conocernos en persona!”.

Yo flipaba, la conocía de la página de afectados en Facebook y confiaba en ella. Me puse a mirar esos vídeos, empecé a entender que mis desvelos por los demás, ser una hija no deseada, vivir la vida de los otros, aguantar por muy tóxica que fuera la situación (este es realmente el tema, la vida tóxica que llevamos), hacer cosas que no quería hacer, solo para que me aceptaran, me quisieran, me había llevado a esto, a estar muerta en vida, sin vida.

Curiosamente en 3 días viendo vídeos de este señor, que me ponían malísima: me dolía mucho la cabeza y sentía unas ganas enormes de clavarle un cuchillo: “cómo podía decir este espécimen que yo misma me había causado esta enfermedad, que todas las enfermedades nos las causábamos nosotros con nuestras creencias y forma de vivir, ¡vamos de locos! ¡Esto iba causando rabia en mí, y a la vez justificaba mis síntomas, mi malestar, mis mochilas emocionales!

Quizás soy de ese 10% que dice Salomón Sellam que se curan de una forma espontánea, y a los tres días, como Jesucristo, empecé a respirar con normalidad, mis dolores iban desapareciendo y empecé hacer una vida normal.

Diagnóstico y terapéutica Psicosomática, hablamos de las relaciones tóxicas que llevamos, podríamos decir que la madre sigue siendo el detonante, o la función materna (función que puede realizar otra persona distinta de la madre, padre, hermano/a mayor, abuelos). Puesto que hablamos de sensibilidad química, este síndrome está relacionado con la madre tierra y los elementos químicos.

Las relaciones familiares y no familiares eran tóxicas, seguía ejerciendo de madre de todos (con función materna propia), hasta de mi pareja, mantenía una relación que no deseaba, donde éramos como el aceite y el agua, somos gemelos aislados los dos, me resultaba imposible dejar a mi pareja, aunque me lo planteé en infinitas ocasiones, ¡como dejar a mi hermano!.

Con mis hermanas de sangre era igual, aunque no las veía, mi cabeza no dejaba de mantener esa relación, y hasta el año 2019 después de trabajar el gemelo aislado se produjo el divorcio con él y realmente con toda mi familia; donde mis brotes, tantos fíbricos, químicos, electromagnéticos, de intolerancia a algunos alimentos, se han reducido a unas horas, a minutos.

Cuando mi estado emocional se estresa o traigo recuerdos del pasado a mi vida, también cuando cometo errores o tengo comportamientos tóxicos, el estrés sube, pasándoseme cuando tomo conciencia de ellos, dándome cuenta de que eso no es mío, sino de mi yo del pasado, de mi niña pequeña y de sus creencias y comportamientos.

EHS (Electro Híper Sensibilidad Electromagnética). Otro síndrome de SSC que se manifiesta por una exposición a las ondas electromagnéticas. Somos seres electromagnéticos y nuestro cuerpo es un 70% de agua. Estas ondas afectan al agua de nuestro cuerpo y por supuesto a los órganos.

El problema surge cuando la persona tiene un nivel de estrés muy grande —sobrepasando los niveles de estrés normales o tolerables que son únicos para cada persona— y así, su Sistema Nervioso Central se debilita tanto, se vuelve tan sensible, que cualquier tipo de onda producida por antenas para móviles, teléfonos móviles, wifi, aparatos DEC —incluso llegando a ser intolerantes a la TV, a una bombilla, al wifi del vecino, a la antena de tu barrio, de tu pueblo— te pueden llegar a afectar los campos electromagnéticos producidos por instalaciones eléctricas, así como por los electrodomésticos enchufados a la red, estando en funcionamiento o apagados. Les afectan, manifestando diversidad de signos y síntomas que explico unas líneas más abajo.

Esta persona era yo, tenía que ir protegida con una tela de plata y cobre, aún así me desplomaba y caía al suelo, realmente no era vida

Cuando mi internista de la salud pública me dijo que era hipersensible a estos aparatos (radiaciones), ya llevaba la mascarilla de protección para químicos, salí corriendo de la consulta, si yo solo quería que me dijeran que estaba loca, otra cosa más. Volví a la consulta para que me explicara qué era eso, me interrogó haciéndome preguntas como:

¿Cuánto tiempo aguantas delante de la pantalla del ordenador?

¿Cuánto hablas por móvil y por teléfono inalámbrico?

¿Cuántas señales wifi recoges en tu casa?

Le expliqué que en mis últimos trabajos realizaba tareas de seguimiento, actualización de datos, dinamizadora, por lo que hablaba mucho con esos aparatos, y permanecía en el ordenador mucho tiempo. Empecé a estar de baja médica sin saber por qué en muchas ocasiones, con dolores de cabeza, rigidez muscular, las manos y los pies se me dormían, y en la cama no pegaba ojo. Ya llevaba 5 meses de baja seguidos, y realmente notaba que si me ponía enfrente de la pantalla del ordenador más de diez minutos mi cabeza estallaba y me pasaba lo mismo con el móvil. En la cama mis piernas no paraban, dormía como mucho dos horas al día y me levantaba agotada.

“Blanco y en botella —me dijo él— está clarísimo”.

Vino a mi piso cuando empeore aún más, midió con un aparato las ondas que se recogían en la casa y en la cabecera de mi cama; 28 señales wifi de los router de los vecinos. Yo caía desplomada al suelo, convulsionando, echando espuma por la boca cuando me pegaban los brotes.

Mi internista conocedor de que teníamos una casa en un pueblo pequeño de la provincia, me dijo “vete de aquí, te están matando. Vete al pueblo. Cada vez sois más los afectados y tú eres mi enferma más grave”.

Este doctor en medicina interna de la Seguridad Social era el único que reconocía estos síntomas, tenía un hermano que padecía lo mismo y hasta él era bastante intolerante a temas de alimentación. Me quitó toda la medicación que tomaba: Lyrica (pergabalina), Valium, Paracetamol, Ibuprofeno, Miolastan, Omeprazol… cambiandolos por complementos vitamínicos naturales como Vitamina C, aceite de Krill, melatonina, Multiguard, Hidrofenol, coenzima Q10, cardo mariano, V-E, V-B50, ácido thictonico, Greenflor, Mycokil y unas limpiezas hepáticas que me vinieron estupendamente, llegando a eliminar más de 200 piedras de la vesícula biliar.

Todo el tema vesicular, como he podido estudiar en Psicosomática es injusticia=rabia=ira contenida. Aun así, lejos de mejorar cada día estaba peor.

En Psicosomática la EHS tiene mucho que ver con papá y la función paterna (yo soy doble por fecha de nacimiento de él), con la figura paterna (mi ex pareja también es doble de mi padre), con el Estado, las injusticias, con el poder… Cuando mi padre murió, lo primero que dije es: “vaya marrón que me has dejado”.

Pasé a cuidar a mi madre con Alzheimer a tiempo completo en mi propia casa, hasta que mi enfermedad ya no me lo permitió. Era algo que realmente no quería hacer y culpabilizaba a mi padre de ello, así como a mi exmarido por permitírmelo, a mis hermanos por no ayudarme, todo era muy injusto y me decía: “¿cuándo iba yo a vivir?”.

Y sobre todo odiaba a mi padre por dejarme con esto sola y a mi madre, que nunca sentí que me quisiera y ahora tener que cuidarla, otra vez el doble y triple apremio volvía a mi vida, en realidad nunca se alejaba, me obligaba a cuidar de ellos, y cuando no pude hacerlo creo que me castigué de forma inconsciente por no poder llevar a cabo el arquetipo de niña bastón y toda la patología salió y dio la cara.

Mi padre fue un padre ausente, vivía más en el bar y en el trabajo que en casa. De infante le tenía idealizado, cuando llegué a la adolescencia la idealización se desvaneció cuando una de mis hermanas tuvo un accidente de coche quedando parapléjica, en casa se cayeron varios telones o vendas de los ojos. Empecé a ver al ogro de mi padre, que mi madre, abuela y hermanos mayores siempre me habían contado, empecé a ser más consciente de sus borracheras, malos tratos hacia mi madre y también hacia a mí. De niña no lo veía o no recordaba ya que era la niña de sus ojos, su mimada, y a la que el resto protegía en cierta medida para que no viera esto, o simplemente normalizaba o mi sistema de protección escondía para poder vivir.

Fui activista de izquierdas desde los 14 años siguiendo los ideales políticos de mi padre, también sentía una gran rabia hacia el Estado, gobierno, educadores, Iglesia, participando en movimientos radicales hasta que me postré a los 42 años dentro de la burbuja. Fui la defensora de los débiles, ocupaba cargos políticos, sindicales, militaba en un partido de ultra izquierda, la injusticia me hervía la sangre literalmente, algo que me pasaba con todas las figuras de poder que consideraba abusadoras. La figura de papá, Estado, poder… se corresponde con la electricidad, electromagnetismo, aparatos electrónicos.

Al estar el sistema nervioso alterado a un nivel altísimo, provoca como en la SQM una intolerancia en su máxima potencia a todo lo que tiene que ver con ondas electromagnéticas y electricidad.

Cuando estudié mi árbol genealógico también comprendí que yo era doble de mi abuela materna que ocupó un cargo político importante en la guerra civil, solo que, en el bando contrario, en la extrema derecha, y esto me tocaba repararlo también.

Cuando hice mi primera Biodescodificación entendí o sentí que todo el tema político estaba reparado, que no era mío y el tema político desapareció de mi vida, dejó de afectarme emocionalmente.

Cuando hice el PSG/C con mi padre en el seminario de Psicosomática Clínica descubrí que el proyecto más impactante era servir y satisfacer sexualmente a los hombres, comprender esto me ayudó muchísimo a resolver todo el problema que tenía con la hiperelectrosensibilidad. Además, descubrí que tenía bloqueado el duelo de la muerte de mi padre, el trabajar en ello me facilitó sanar todo el tema de la electrosensibilidad.

Si estas enfermo con estos sintomas, pide ayuda a un profesional, que te acompañe a mirar dentro de ti, te dicen que esta patología no tiene cura y realmente esto nadie lo sabe, puedes mejorar e incluso sanar. Es mi experiencia como afectada y ahora como acompañante en Psicosomática Clínica y Humanista.

» El poder esta dentro de ti»

Te dejo el enlace para que puedas acceder a mi canal de YouTube donde tengo videos explicando esta temática.

https://www.youtube.com/channel/UCbzlurZyyVAUn84i8w3axEw

2 respuestas a «Síndrome de Sensibilidad Central. V. Sensibilidad Química Múltiple (SQM), Hiperelectrosensibilidad (EHS).»

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